LA ANSIEDAD (II)

Siguiendo con el tema de la ansiedad y en especial de las crisis de angustia, diré que el sufrimiento de quien las padece puede ser tan grande, que a parte de la ansiedad, a menudo la persona cae en una depresión, sobre todo por el sentimiento de impotencia ante sus síntomas. Depresión por verse incapaz de superar sus crisis, por sentirse incomprendida por los demás, por no poder llevar una vida normal. Es sabido que cuando las crisis de angustia se asocian a determinados lugares donde han ocurrido, la persona puede caer en lo que se llama "agorafobia", que no sólo es miedo a los espacios abiertos, sino también miedo a ir a determinados lugares, miedo a quedarse solo por si le viene la crisis, miedo a hacer el ridículo delante de otras personas si la crisis sobreviene estando con alguien o en determinados lugares, etc. Así pues, debido a la crisis de angustia la vida de quien las sufre puede convertirse en un verdadero calvario, por lo que no es de extrañar que además de ansiedad se instaure una depresión.
A parte del tratamiento farmacológico, personalmente considero básico un tratamiento psicológico del problema.
El psicoterapeuta debe ayudar a su paciente a superar su estado de ansiedad mediante una serie de técnicas terapéuticas específicas. Primero hay que ayudr a superar los síntomas más desagradables y lentamente, con la psicoterapia, cuando la persona esté más calmada y haya recuperado parte de confianza en controlar esos síntomas tan desagradables, se irá profundizando en las verdaderas causas que condujeron a esas crisis.
Muchas personas han tenido la experiencia de acudir a un profesional de la salud mental, y al hablar de sus síntomas ansiosos y de sus crisis, se les ha dicho que todos sus problemas eran debidos a un trastorno sexual. Hay teorías psicológicas que están convencidas de eso, pero la experiencia clínica demuestra que más bien el problema se da al revés: una persona que sufre de crisis de angustia que se siente deprimida por ello, normalmente ve disminuido en extremo el deseo sexual, pudiendo aflorar todo tipo de disfunciones sexuales. Cuando se trata la ansiedad, cuando la persona aprende a manejar sus crisis, a perderles miedo, cuando se instaura la seguridad interior, de manera natural el deseo sexual se normaliza y cualquier problema ese nivel puede tratarse perfectamente. 
Al ir superando la ansiedad y desapareciendo las crisis, la persona va recobrando la confianza en sí misma y el estado depresivo va desapareciendo.
En muchos casos se pide la colaboración de la familia, así el paciente se siente más comprendido y apoyado y la recuperación es más rápida.
Es importante tener en cuenta que una psicoterapia requiere un tiempo y que un problema que casi siempre se arrastra desde hace años, no puede solucionarse en cuatro días. Pero si el paciente, con la ayuda psicoterapeuta, va comprendiendo qué son en realidad las crisis que sufre y cómo superarlas, así como profundizando en las causas y aprendiendo a cambiar para que no vuelvan más, verá que todo aquello forma cada vez más parte del pasado, la pesadilla desaparecerá y recuperará la estabilidad emocional.

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