¿QUE PASA CON LAS EMOCIONES?

Una de las principales características de la psicoterapia humanista es el profundo manejo que se hace de todo lo relacionado con las emociones. A diferencia de otro tipo de tendencias psicoterapéuticas, la psicoterapia humanista hace un énfasis muy especial en las emociones y para ello se sirve de diversos métodos, unos más racionales como el Análisis Transaccional (AT), y otros que implican más directamente al paciente en su mundo emocional, como el Focusing, la Terapia Gestalt o Psicodrama entre otros. Será el psicólogo humanista quien decidirá para cada persona y el momento concreto de terapia qué método es el más adecuado.
Según el Análisis Transaccional cada emoción tiene una reacción psicológica y corporal (psicosomática) y a su vez pide algo determinado. Así pues, el miedo provoca una reacción psicosomática de huída y a su vez pide protección; la tristeza se expresa a menudo en forma de lloro y pide consuelo; la rabia tiene tendencia a descargarse y, siempre dentro de los límites socialmente aceptables, pide permiso para expresarla. La alegría se manifiesta en forma de sonrisa o risa y pide ser correspondida, correspondencia que también desea el amor (que aparte de una emoción es también sentimiento) y que a nivel psicosomático se expresa en forma de caricias y palabras cariñosas.
En la psicoterapia humanista las emociones se trabajan, se profundizan, se confrontan, se viven, se expresan, siempre claro está, dentro de un marco terapéutico y según la guía del psicólogo humanista.
Al ir transcurriendo las diferentes sesiones no en todas se tocan las emociones especialmente ya que los otros aspectos de la personalidad son también importantes, la persona va sintiéndose mejor consigo misma, más segura, sabiendo más lo que quiere y lo que no quiere, va siendo capaz de expresar y canalizar sus emociones de un modo cada vez más adecuado para su equilibrio psíquico y para una mejor relación con el mundo que le rodea.
También cabe señalar que un aspecto muy importante de la psicoterapia humanista es la relación de confianza y empatía entre el psicoterapeuta y su paciente.
Es conveniente, para el buen desarrollo de la terapia, que el paciente se sienta a gusto con el psicoterapeuta, quien le escucha auténticamente, le atiende en sus problemas y es alguien en quien puede confiar.
Y eso tiene una profunda base científica y experimental, hay numerosos estudios que confirman que esa actitud abierta hacia el paciente acelera el proceso de terapia y la hace muy eficaz.

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