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LA RELAJACIÓN (II)
Siguiendo con la importancia de practicar la relajación regularmente,
para superar el estrés así como diversas disfunciones psicomáticas,
voy a presentar un modelo básico de relajación que ayuda a recuperarse
de cualquier estado de nerviosismo tensión, siempre, claro está, que
no se trate de algo muy fuerte que necesite tratamiento psicológico.
Siéntese o échese usted cómodamente, de manera que la columna
vertebral y la cabeza queden bien apoyadas y sin tensión. Procure que
la habitación donde vaya a realizar el ejercicio tenga un temperatura
agradable, y si es necesario cúbrase con una manta, ya que acostumbra a
pasar que con la relajación se siente algo de frío. La posición del
cuerpo debe ser natural, que nada apriete ni moleste. Desconecte el teléfono
y diga a su familia que durante media hora no le molesten.
Una vez en una posición cómoda, y con los ojos cerrados, deje ir toda
la tensión, "suéltela", abandone su cuerpo a la sensación
de relajación, de "dejarse ir". Empiece entonces a prestar
atención a su respiración, pero sin forzarla, simplemente conviértase
en espectador de ella, "mire" cómo respira.
Deje por unos momentos que su imaginación vuele libremente, que los
pensamientos pasen por delante de su mente sin agarrarse a ellos, como pájaros
que suavemente pasan por delante de usted. Procure observar, mirar sus
pensamientos sin identificarse con ellos. Vaya "soltando" su
cuerpo todo lo que pueda, como si el lugar donde está apoyado estuviera
encima de una nube, y usted se encontrara flotando y meciéndose
agradáblemente.
Dirija de nuevo su atención a la respiración, pero siempre como mero
observador de ella, sin forzar nada. Empiece después (apartando ya la
atención de la respiración) a dirigirse interiormente a su cuerpo,
primero a su brazo izquierdo, desde el hombro hasta la punta de los
dedos; haga lo mismo con el brazo derecho, para continuar después con
la pierna izquierda, desde la cadera hasta el pie, y lo mismo con la
pierna derecha.
Mientras observa mentalmente brazos y piernas, deles a éstos la orden
de que se aflojen y se relajen más y más. Puede repetirse
interiormente "mi brazo (pierna) está pesado..." Si se siente
cómodo y quiere continuar con el ejercicio, imagínese ahora la médula
espinal y dele la orden a todos sus nervios de que se relajen; con la práctica
experimentará una agradable sensación de relajación en todo su
cuerpo, la respiración se volverá suave y tranquila. Relaje también
su cara, afloje los ojos, las mejillas, los labios, todos y cada uno de
los músculos de su rostro.
Aproveche la relajación diaria para sacarse tensiones y recuperar energía
y buen humor. Cuando note que quiere salir de la relajación, preste
especial atención a su respiración, haga unas tres o cuatro
respiraciones profundas (siempre sin forzarse), y lentamente vaya
estirando brazos y piernas, abra los ojos e incorpórese. Si practica la
relajación al acostarse, quédese tranquilo, verá como la práctica
tendrá un sueño profundo y reparador.
Por último recordar que personas con tensión arterial baja deben
practicar la relajación poco rato, y siempre es mejor que haya la
supervisión del médico. Es preferible practicar con el estómago vacío,
y sobre todo diez minutos cada día, que más tiempo de forma irregular.
La psicoterapia
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Terapia de la depresión - En busca del sentido
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La relajación (I) - La relajación (II)
- ¿Que pasa con las emociones?
La ansiedad (I) - La ansiedad (II)
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La depresión de la edad madura (I)
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La psicoterapia de pareja - Sobre el sentimiento de culpa
El cansancio matinal en la depresión
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