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SOBRE EL SENTIMIENTO DE CULPA
El sentimiento de culpa puede ser sano o insano. El primero es aquel que
surge en el interior de una persona que no ha obrado bien y cuya
conducta ha sido perjudicial para sí misma o para los demás. En este
aspecto es bueno sentirse culpable porque así existe la capacidad de
corregirse y no repetir aquel daño. También ese sentimiento de culpa
puede surgir cuando uno se descuida a sí mismo física o psíquicamente,
si la persona se percibe de ello sintiéndose mal, ese sentimiento puede
ayudarle a cambiar, le puede hacer reaccionar para modificar lo que sea
necesario para el propio bien. En cuanto al sentimiento de culpa insano
o neurótico nos encontramos ante algo totalmente infundado y que sólo
sirve para minusvalorarse a sí mismo. La persona que sufre sentimiento
neurótico de culpa no se quiere a sí misma, tiende a culpabilizarse
por casi todo, es en definitiva una persona infeliz. Esta clase de culpa
está basada en fuertes sentimientos de inseguridad y en valorarse muy
poco a sí mismo. La persona se hace muchos reproches, cree que casi
todo lo hace mal, necesita la aprobación constante de los demás, se
exige demasiado a sí misma, no queriendo aceptar muy a menudo que
equivocarse es algo natural en el ser humano. Normalmente se trata de
personas que tuvieron una educación demasiado rígida, a las que se les
exigía quedar bien con todos y a comportarse mediante unas reglas muy
estrictas. La persona con ese tipo de sentimientos de culpa nota como
una voz interior que le dice frases del tipo: "si hubieras actuado
de otro modo", "si hubieras dicho esto o aquello"...,
siempre con autoreproches.
La culpa es muy destructiva y hace sentir muy mal a quien la sufre. Hay
personas que se han acostumbrado a funcionar psicológicamente con
sentimientos de culpa casi constante, siendo algunos casi obsesivos. En
este caso nos encontramos ante un trastorno obsesivo de personalidad. La
persona puede llegar a creer que prácticamente todo lo que hace está
mal hecho. Evidentemente es fácil caer en estados depresivos si no se
hace mal por cambiar.
La psicoterapia humanista trabaja por un lado la raíz de esos
sentimientos de culpa y por otro ayuda a descubrir y ejercitar aspectos
más positivos de la personalidad para facilitar el cambio terapéutico.
Se trabajan aspectos muy prácticos de la vida de la persona para que ésta
pueda ir incorporando a su realidad cotidiana todo lo que va haciendo en
las sesiones. También aprende a valorarse y a quererse más a sí
misma, a independizarse de la opinión de los demás y a actuar como la
persona cree de corazón que debe hacerlo.
Con la psicoterapia la persona con ese tipo de problemas va también
aprendiendo a no tener que ser perfecta par aceptarse a sí misma, también
va cambiando progresivamente sus relaciones con los demás, que se
vuelven más ricas y auténticas. La plena aceptación de uno mismo
ayuda a que los sentimientos neuróticos de culpa vayan disminuyendo día
a día. La persona actúa con más autonomía y seguridad, se siente más
equilibrada y más a gusto consigo misma.
La psicoterapia
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Terapia de la depresión - En busca del sentido
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Cuerpo-mente/mente-cuerpo - Enfermedades psicosomáticas
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La depresión de la edad madura (I)
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La psicoterapia de pareja - Sobre el sentimiento de culpa
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