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EL HIPOCONDRÍACO
El hipocondríaco es aquél que padece una afección psíquica que se
caracteriza por una excesiva preocupación por la propia salud. Hay
diversos grados de hipocondría, que van desde una ligera observación más
o menos frecuente del propio estado físico, hasta fuertes miedos
obsesivos de tener o contraer determinadas enfermedades. Así pues, se
llama hipocondríaca a la persona que sufre de esos síntomas.
La hipocondría es a menudo expresión de una neurosis obsesiva, acompañada
casi siempre de un estado depresivo. El hipocondríaco puede llegar a
unos estados muy obsesivos y pensar todo el día en tal y cual órgano
que cree tener muy enfermo. La hipocondría va también ligada a la
neurosis de ansiedad, la persona muy ansiosa se preocupa a menudo en
exceso por su salud.
En los casos graves es casi siempre necesaria la intervención del médico
psiquiatra, que es quien mejor puede prescribir los fármacos adecuados.
En los casos de hipocondría leve, incluso si se toma algo de medicación,
la persona puede recurrir a la ayuda de un psicólogo para someterse a
un tratamiento psicoterapéutico. Tanto la psicoterapia cognitivo-conductal
como la psicoterapia humanista disponen de terapéuticas muy útiles
para el tratamiento efectivo de la hipocondría.
Muchas veces el hipocondríaco se hunde en su mundo de trastornos y
enfermedades porque es el único recurso que a su juicio tiene para
llamar la atención de aquellos que le rodean ( esposo/a, hijos...). Es
una manera muy negativa y destructiva de pedir amor y atención.
Los familiares de un hipocondríaco deberían mostrar atención en cosas
positivas que aquél hace o dice, no haciendo demasiado caso, en la
medida de lo posible, de las quejas del que se cree tan enfermo. Se
trata de reconocerle a al otra persona lo que haga o diga y que sea señal
de aspectos saludables y positivos de la vida, para así irle reforzando
la expresión de todo lo que le ayude a valorarse más a sí misma. Que
la persona comprenda que ya no necesita recurrir a sus
"enfermedades imaginarias" para recibir afecto.
Es importante saber diferenciar a un enfermo real de un hipocondríaco,
para ello se debe estar seguro del diagnóstico del médico, y no caer
en el error de tratar a un enfermo real como si fuera un hipocondríaco.
Otro aspecto importante para la curación de la persona que sufre de
hipocondría es que ella debe estar segura del diagnóstico médico, es
decir, de que no padece ninguna enfermedad física. Aunque hay que
reconocer que por desgracia muy a menudo al hipocondríaco de poco le
sirve el diagnóstico médico, ya que acostumbra a no fiarse de ese
diagnóstico, a creer que no le dicen la verdad, etc. Es por eso que en
la mayoría de los casos es necesario un tratamiento de tipo psiquiátrico
o psicoterapéutico, o bien la combinación de ambos, como ya he
indicado anteriormente.
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Terapia de la depresión - En busca del sentido
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Cuerpo-mente/mente-cuerpo - Enfermedades psicosomáticas
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La depresión de la edad madura (I)
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La psicoterapia de pareja - Sobre el sentimiento de culpa
El cansancio matinal en la depresión
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