LA DEPRESIÓN DE LA EDAD MADURA (I)

La depresión de la edad madura es aquella que se da en personas que ya pasan de los 50 años y que normalmente no han tenido con anterioridad ninguna depresión fuerte. Este tipo de depresión acostumbra a durar bastante tiempo y su origen no está claro. A menudo se piensa que la causa, en las mujeres, puede estar en cambios hormonales ocasionados por la menopausia. Es frecuente que en la mujer la depresión surja después de unos 7 años de haberse iniciado el climaterio. Los tratamientos con hormonas no dan muy buenos resultados. Otra causa de ese tipo de depresión puede ser algún trastorno cerebral, aunque eso sólo parece darse en un mínimo de casos; lo más probable es que los mencionados trastornos cerebrales vayan unidos a otros cambios corporales.
Lo que sí está claro en el surgimiento de la depresión de la edad madura es la influencia de las circunstancias externas a la persona y que pueden ser productoras de trastornos psíquicos: jubilación, problemas familiares, muerte del cónyuge, estar solo. También influye el hecho de no adaptarse al cambio social, a nuevos modelos, a nuevos conceptos morales y éticos que la persona no puede cambiar. La persona tiene menos fuerzas físicas, le invaden pensamientos sobre la muerte, la pérdida de familiares y amigos, la pérdida de valor. Quien sufre este tipo de depresión se cuestiona cosas que hasta entonces no se había planteado nunca, por ejemplo se pregunta cómo ha tratado a se esposo/a, a sus hijos, y a sí mismo, y ve los fallos que ha tenido y que hubiera podido evitar si se hubiera comportado de otro modo.
Una vez más digamos que las suposiciones que este tipo de depresión está ocasionada por cambios hormonales y orgánicos no tienen una base firme, a excepción, claro está, de la depresión senil, que puede ser consecuencia de una arteriosclerosis cerebral.
Estructuras básicas de estos depresivos: ya antes de la depresión les cuesta a estas personas expresar sentimientos, se trata a menudo de personas con una estructura mental poco flexible, con la depresión eso se va haciendo más fuerte y surgen a menudo miedos que pueden convertirse en fenómenos obsesivos. Hay en estos depresivos mucho miedo al cambio. preocupación excesiva por la salud, se convierten en personas desconfiadas, algunas de ellas llevan a cabo distintas ceremonias, por ejemplo antes de irse a dormir y pueden experimentar alguna alucinación, llegando también a una gran tranquilidad motora, también son personas que se quejan con frecuencia.
La terapia para la depresión de la edad madura puede enfocarse desde un punto estrictamente médico, con medicamentos antidepresivos o antipsicóticos se el caso así lo requiere, pero a menudo, si se trata de personas de edad avanzada, los medicamentos de ese tipo pueden producir trastornos bastante molestos.
A parte de la medicación, es necesario que la persona comprenda qué circunstancias externas han cambiado en su vida y cómo puede adaptarse a ellas de un modo más adecuado para su salud, que descubra, por ejemplo, el nuevo sentido que puede adquirir la vida en la jubilación.

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