LA RELAJACIÓN (I)

El ritmo excesivamente acelerado de la vida actual es muy a menudo el causante de estados excesivos de tensión, de depresión y de estados de ansiedad.
El no saber parar más que para comer, mirar la T.V., o dormir, no es precisamente lo más adecuado para la salud, tanto física como mental. Y muchas veces ese "parar" tampoco es reparador de tensiones acumuladas. Por todo ello recomiendo procurar ordenar la propia vida evitando cargas excesivas, estar por lo que hacemos, hacer una cosa después de otra...
Si existe mucha tensión y estrés, la relajación puede ser de una gran ayuda para recuperar el equilibrio psicofísico. La persona estresada debe por todos los medios de buscar un rato al día para relajarse física y mentalmente, ya que una tensión constante no sólo provoca depresiones y desequilibrios psíquicos, sino que a la larga puede ser incluso causa de enfermedades orgánicas, las cuales son mucho más difíciles de curar.
En casos de depresión o ansiedad, aparte de buscar las causas de dichos estados, la relajación regular es una herramienta muy útil que ayuda a aliviar la tensión.
La ansiedad es incompatible con la relajación muscular, por lo que es muy importante para la persona nerviosa aprender a relajarse profundamente y de modo regular.
Hay varios tipos de relajación, tales como el Entretenimiento Autógeno de Schultz, muy extendido desde hace años en Alemania, la Relajación Progresiva de Jacobson, así como diferentes métodos en los que la visualización tiene una función muy importante en la relajación de cuerpo y mente. Respiraciones lentas y profundas son condición casi imprescindible para la efectividad de una relajación, así como un dejarse ir, un aflojar todo el cuerpo.
Para terminar hoy veamos algunos de los trastornos más indicados para la práctica regular de la relajación: ansiedad, tensión nerviosa, cansancio crónico de origen nervioso, falta de concentración, dificultad para conciliar el sueño, así como trastornos psicomáticos, es decir, aquellos que no tienen causa orgánica conocida y que se atribuyen a una excitación constante del sistema nervioso. Para relajaciones ligeras puede practicarse la relajación, pero en según qué tipos de depresiones más severas debe ser el psicoterapeuta quien oriente sobre la conveniencia o no de practicar la relajación.
El hábito diario de dedicar un tiempo a la relajación (veinte minutos ya son eficaces), ayuda a sentirse con más energía, a estar más despierto mentalmente, a afrontar la vida diaria con una actitud más centrada y serena.

La psicoterapia - El estrés - La depresión
Terapia de la depresión - En busca del sentido - La psicología clínica
La relajación (I) - La relajación (II) - ¿Que pasa con las emociones?
La ansiedad (I) - La ansiedad (II) - ¿Que es la autoestima?
Cuerpo-mente/mente-cuerpo - Enfermedades psicosomáticas
Mantener viva una relación - La dependencia
La depresión de la edad madura (I) - La depresión de la edad madura (II)
Los celos en la relación de pareja - El hipocondríaco - Ser autentico
Mantenerse joven - Los sentimientos de culpa - La conducta agresiva
La psicoterapia de pareja - Sobre el sentimiento de culpa
El cansancio matinal en la depresión - La conversación de ayuda